¡¡No te lo pierdas!! Tras un partido en el que el jugador madridista se quejaba de algunas faltas que parecían de rugby, un jugador de este deporte le remitió la siguiente carta.
No tiene desperdicio. Lee y reflexiona.
Estimado Cristiano:
Te escribo esta carta en calidad de jugador de rugby. El pasado
miércoles realizaste, a mi parecer, unas desafortunadas declaraciones al
advertir tras la conclusión de un partido, “que en lugar de fútbol parecía rugby" porque un rival te dio una patada por detrás sin posibilidad de jugar al balón. Quería aclararte que en el rugby está terminantemente prohibido patear a un rival y que cualquier tipo de agresión está sancionada con la expulsión directa. También te diría que el jugador expulsado, además de ser sancionado por su club y por el comité reglamentario, pide disculpas en el vestuario a sus compañeros al finalizar el encuentro por dejarlos en inferioridad e hipotecar el trabajo de toda la semana. Para nosotros los partidos se juegan entre semana (en los entrenamientos) y el fin de semana se posan los ensayos.
advertir tras la conclusión de un partido, “que en lugar de fútbol parecía rugby" porque un rival te dio una patada por detrás sin posibilidad de jugar al balón. Quería aclararte que en el rugby está terminantemente prohibido patear a un rival y que cualquier tipo de agresión está sancionada con la expulsión directa. También te diría que el jugador expulsado, además de ser sancionado por su club y por el comité reglamentario, pide disculpas en el vestuario a sus compañeros al finalizar el encuentro por dejarlos en inferioridad e hipotecar el trabajo de toda la semana. Para nosotros los partidos se juegan entre semana (en los entrenamientos) y el fin de semana se posan los ensayos.
El rugby es un deporte de contacto, duro y agresivo, pero nunca
violento. En el rugby existen unos códigos de conducta honorable que todos
respetamos escrupulosamente, por lo que nunca verás a un jugador de rugby
simular una falta o una agresión. Se suele decir que la única mentira que está
permitida a un jugador de rugby es la que se dice al médico para seguir en el
campo. Este fin de semana un jugador recibió un golpe en la cara, le partieron
el pómulo y siguió jugando durante una hora para que su equipo no quedase en
inferioridad.
Habrás visto que nuestras camisetas llevan dorsales, que indican
la posición en el campo, pero no el nombre, porque no es importante quien vista
esa camiseta. Lo importante es que quien la vista “haga su trabajo, sólo su
trabajo, pero todo su trabajo”. Por eso cuando anotamos un ensayo nadie lo
celebra señalando su nombre, lo festejamos con los compañeros, los culpables de
que el balón nos llegue siempre en las mejores condiciones. Por eso no
entregamos Balones de Oro ni tenemos pichichis. Además nos dirigimos al árbitro
llamándole “señor”, sólo hablan con él los capitanes y nunca le culpamos de la
derrota porque somos conscientes de que nos equivocamos más veces que ellos.
Te diré que en el rugby impera la continuidad, que la filosofía
de juego incide en que la pelota siempre esté viva. Por eso cuando ves un
placaje, el placador suelta al placado al caer y el placado deja la pelota en
el suelo para liberarla. En el rugby la pelota siempre tiene que estar en juego
para que al final del partido se cumpla el primer mandamiento de nuestro
deporte: siempre gana el mejor. Se persigue severamente el anti-juego y se
castiga con ejemplaridad, por lo que nunca verás jugadores de rugby perdiendo
tiempo o simulando lesiones. De hecho, existe la figura del cambio de sangre,
porque el lesionado, una vez atendido, vuelve al campo por muy aparatosa que
sea la herida, para seguir ayudando a sus compañeros.
En el rugby el rival es adversario en el campo y compañero fuera
de él. Nunca enemigo porque tenemos en común una pasión y un código de conducta
que respetamos más allá del campo. De ahí que en el rugby hagamos pasillo al
rival, ganemos o perdamos, y compartamos unas cervezas en el tercer tiempo
después de dejarnos la piel en el campo. Por todo esto, Cristiano creo que tu
declaración fue desafortunada, entiendo que por desconocimiento de nuestro
deporte. Desde aquí te invito a acudir a un partido de rugby dónde y cuándo quieras.
Serás siempre bienvenido, tú y cualquiera. Y, por supuesto, estás invitado a
disfrutar con nosotros de unas cervezas en el tercer tiempo. Sin más, salud y
rugby.
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